
De la Abadía de Dunbrody solo quedan hoy sus ruinas pero son un grupo de ruinas interesantes. La abadía fue construida en 1170 por ordenes de Strongbow después de la invasión normanda a Irlanda. Recién se completó en 1120 aunque años después continuaron haciéndo reformas. El señor de estas tierras situadas en el condado de Wexford, era Herve de Monstmorency y las entregó a los monjes de Bildewas, ingleses, para que construyeran una abadía para los monjes de la orden Cisterciense.
La abadía fue dedicada a la Virgen María y a San Benedicto y el mismo Herve fue el primer abad que tuvo el lugar y fue enterrado a su muerte en 1205. Durante siglos al abadía gozó de gran prestigio y floreció aunque no le faltaron escándalos ya que hubo una vez en que un par de monjes se dedicaron a robar caballos. Sin embargo, al decadencia comenzó cuando el ultimo abad, Alexander Devereuz, entregó al rey la abadía y todas sus posesiones en 1542. El rey era Enrique VIII y por supuesto estamos hablando de la disolución de los monasterios al momento de la Reforma religiosa.

El abad se convirtió en obispo, cambiando de religión y salvando el pellejo. Las tierras pasaron a la familia Etchingham y sus descendientes las conservaron hasta 1911, año en el que la pasan al estado. Es interesante hacer un paseo por sus ruinas. Abre desde mayo a mitad de septiembre de 10am a 6pm y la entrada cuesta 2€ por adulto y 1 € por niño.
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